34. Mi cuerpo me habla (parte 2)

Si bien cada día estoy menos agusto con mi cuerpo, también mi cuerpo me esta mandando señales de que no esta agusto con mis desiciones nutricionales o alimenticias.
Como mencionaba en la entrada anterior señales como tobillos hinchados, mi falta de elasticidad, mi pérdida de capacidad pulmonar, mi piel fea, la falta de energía y la aparición de un nuevo quiste en el ovario son la prueba fehaciente de que estoy yendome al carajo y sino hago algo de verdad con corazón y cabeza, es decir CONVENCIDA, pues dudo mucho llegar a vieja.
Otra forma en como mi cuerpo me ha estado gritando, es a través de la comida. Aunque soy una gorda empedernida y que me gusta la comida masosa, panosa, maizosa, etc. Últimamente ya no se me antoja, es como si te hubieras atascado la vida de todos los antojos más pecaminosos del mundo alimenticio y un buen día alguien te pregunta ¿qué se te antoja?, y mientras estas dándole una vuelta mental a todo el abanico de posibilidades de la comida rápida tu cuerpo te avienta la curiosa e innovadora idea de que una ensalada podría ser una buena opción. Y es así como a últimas fechas la comida "rica" no me satisface como antes y me rondan por la cabeza ideas más verdes y frescas.

Entonces, recientemente tuve una mañana de determinación (sí, otra), empecé a ver un vlog de una chica que es "crudivegana" que me ha motivado muchísimo porque tiene un carisma bastante contagioso. Y aunque yo soy una fiel amante de la carne asada típica del norte del país, decidí dejar la carne un mes y probar una dieta basada en un desayuno de licuados verdes con frutas y verduras, una comida normal con pollo o pescado y una cena de té y fruta.
No es una dieta, no tengo nutriólogo, no es algo vigilado esta vez... en esta ocasión solo mi yo, mis ganas de hacerlo, mis ganas de luchar por mantenerme viva y sana. Y lo más más más importante es que más allá de volver a bajar de peso sueño con una mejor calidad de vida. Ya no pido el cuerpo maravilloso pues se que lo he destrozado, ya no pido bajar de peso para entrar en un vestido pues de que sirven las ropas cuando te estas envenenando...

Y así es como salí a la calle decidida y di el primer paso... cambiar el hornito gratinador por una licuadora para dar inicio a mi nuevo estilo de vida.


Dicen, en un montón de páginas en internet que hay chorros de mitos y mentiras de los licuados y que al final no son tan buenos y que si la vitamina K, y que el azúcar de la naranja y las frutas y muchas cosas. Yo solo puedo decir que, tenia una dieta basada en taquitos mañaneros... dudo mucho que un licuado para desayunar vaya a ser más tóxico que los tacos mañaneros.
Lo cierto es que todos los extremos son malos, y no se trata de exagerar... esta vez quiero hacerlo en serio.

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